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SE PRESENTA «RAIG FNB», EL VELERO AUTÓNOMO SOSTENIBLE DISEÑADO POR ALUMNOS DE LA FACULTAD DE NÁUTICA DE BARCELONA

SE PRESENTA “RAIG FNB”, EL VELERO AUTÓNOMO SOSTENIBLE DISEÑADO POR ALUMNOS DE LA FACULTAD DE NÁUTICA DE BARCELONA

Un equipo de 26 estudiantes de la Facultad de Náutica de Barcelona (FNB) de la Universitat Politècnica de Catalunya – BarcelonaTech (UPC) trabajan, desde hace nueve meses, en el diseño y la fabricación del velero Raig FNB, para participar en la primera edición de ‘La Micro Ruta de la Sal’, la primera regata de larga distancia para embarcaciones a vela autónomas y no tripuladas. El Espai Vela de la FNB ha sido el escenario de la botadura del velero, que participará, del 2 al 5 de abril en Ibiza, en una primera exhibición con el resto de equipos regatistas. 

Tiene casi 3 metros de eslora, un casco de fibra de vidrio y unas velas de 3.5 m2. Integra un piloto automático y varios sensores que le permite, de forma autónoma, realizar una navegación inteligente y gestionar rutas en tiempo real, ajustando la trayectoria en función de las condiciones del mar y el viento. Es el velero Raig FNB, una embarcación de vela diseñada para participar en la primera edición de ‘La Micro Ruta de la Sal’ y que debe ser capaz de navegar, sin tripulación, desde Ibiza hasta la península, transportando un saco simbólico de sal de 1 kg. Y ha sido ideado y construido por un equipo de 26 estudiantes de la Facultad de Náutica de Barcelona (FNB) de la UPC.

La Micro Ruta de la Sal’ es una competición universitaria impulsada por la FNB y organizada por Enregata, la entidad que organiza ‘La Ruta de la Sal Rumbo Ibiza’, la regata de altura con mayor participación del Estado. «El proyecto nace de la necesidad de tener una competición universitaria en el ámbito de la ingeniería naval», explica Xavier Martínez Garcia, profesor de la FNB e impulsor de la iniciativa, y «con el objetivo de dar un mensaje muy claro: el comercio marítimo debe ser sostenible». Actualmente, el 90% del comercio mundial de mercancías se transportan por mar y casi un 3% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero se pueden atribuir a la industria marítima. «El reto de participar en esta regata no es sólo construir una embarcación 100% sostenible sino que, además, incorpore tecnologías de navegación autónoma. Esto empodera y da capacidades formativas a los y las actuales estudiantes de náutica e ingeniería naval para afrontar estos retos en un futuro», añade.

El hito culminará en marzo de 2027, cuando el velero Raig FNB salga desde el Club Náutico Sant Antoni (Ibiza) con dirección a una de las dos posibles destinaciones, aún por decidir: el Real Club Náutico de Dénia (Alicante) -un recorrido de 50 millas náuticas- o el Port Ginesta, en Les Botigues de Sitges, con un recorrido de casi 150 millas náuticas que emula la primera ‘Ruta de la Sal’ que tuvo lugar en 1846. Sin embargo, este mes de abril ya se hará, en Ibiza, una primera exhibición de los cinco equipos participantes: del 2 al 5 de abril, los participantes expondrán sus embarcaciones y se hará también una exposición de navegación autónoma en la Bahía de Sant Antoni de Portmany.

Juan Antonio Moreno, decano de la FNB, destaca que “el proyecto nace dentro del contexto académico y tecnológico de la Facultad de Náutica de Barcelona, con el objetivo de explorar la aplicación de embarcaciones autónomas de pequeña escala en la simulación y reproducción de una ruta marítima inspirada en los antiguos itinerarios comerciales de la sal, combinando conocimiento náutico, ingeniería naval, electrónica y sistemas de control, con una dimensión histórica y educativa”. Y ha añadido que «de esta manera, la regata se convierte en una plataforma educativa y experimental que conecta el patrimonio marítimo mediterráneo con las tecnologías emergentes de la navegación autónoma, reforzando el papel de la Facultad como centro de investigación e innovación en el ámbito marítimo».

El equipo Raig FNB está formado por un total de 26 estudiantes de la Facultad de Náutica de Barcelona, de los grados en Ingeniería de Sistemas y Tecnologías Navales, en Tecnologías Marinas y en Náutica y Transporte Marítimo y también del máster en Ingeniería Naval y Oceánica, y ha contado con el apoyo de muchos profesores de la FNB de diferentes departamentos que imparten docencia en la facultad, lo que muestra el componente multidisciplinar del reto.

Nicole Fabián, estudiante del grado en Ingeniería en Sistemas y Tecnología Naval en la FNB, explica que «participar en este proyecto nos ha permitido poner en práctica conocimientos que hasta ahora sólo habíamos visto en el aula y entender de primera mano los retos reales de la navegación autónoma». Añade que «uno de los grandes retos ha sido conseguir que todos los sistemas funcionen de forma coordinada para que el velero pueda tomar decisiones en un entorno tan variable como el mar. Es por ello que proyectos como éste nos preparan para los retos futuros del sector marítimo, donde la sostenibilidad y la automatización tomarán un rol muy importante. Además, es muy motivador ver cómo una idea que comenzó en el aula se acaba convirtiendo, gracias a todo el equipo, en una embarcación real que competirá en una regata».

¿Cómo es el Raig FNB?

El velero Raig FNB es un monocasco construido con fibra de vidrio, material escogido por su ligereza y resistencia. Tiene una eslora total de 2,95 m, una anchura de 0,90 m y un calado de 0,98 m. Cuenta con una vela mayor y un foque, hechas con tejido de vela ligera y con una superficie total de 3,50 m². Las velas están conectadas con un sistema de trimado combinado para simplificar el control autónomo.

La embarcación cuenta con distintos sistemas integrados, entre los que destacan:

  • El sistema de control autónomo híbrido, que combina un piloto automático, que acciona directamente el timón y recibe órdenes de rumbo y navegación, con una unidad de control propia. Esta unidad gestiona el envío de las órdenes al piloto automático, el procesamiento de los datos de los sensores y la navegación autónoma, centralizando toda la información del rumbo, el viento, la posición y el entorno para generar decisiones en tiempo real.
  • El actuador lineal de las velas, diseñado para proporcionar la fuerza necesaria para mover la escota principal y que permite cazar y soltar la vela mayor y el foque simultáneamente con un solo mecanismo.
  • Los sensores de navegación: un AIS (Sistema de Identificación Automática), que permite visualizar la posición, el rumbo, la velocidad y la identidad de una embarcación, para aumentar la seguridad y prevenir colisiones; un receptor GPS de alta precisión; una veleta y un anemómetro ultrasónico, para medir el ángulo y la velocidad del viento, y unas luces de navegación tricolor, para garantizar la visibilidad en la navegación nocturna o con baja visibilidad.
  • Un sistema energético independiente, basado en una placa solar para alimentar los sistemas de navegación (sensores, electrónica básica y control) y los ventiladores de refrigeración, pensados para mantener estable la temperatura interna de la electrónica.
  • Un sistema de comunicación para garantizar una operación segura y trazable: además de los sistemas AIS y el receptor GPS, el velero también incluye un módem GSM/4G para comunicar con tierra cuando haya cobertura móvil, una radio VHF marina y un servidor interno con WiFi local para consultar los históricos de navegación y realizar diagnósticos para el mantenimiento del sistema.
  • El diseño incluye circuitos eléctricos redundantes y un plan de contingencia con el que, si el sistema principal falla, el piloto automático puede mantener un rumbo fijo preconfigurado.

La iniciativa ha contado con el patrocinio de diversas entidades y empresas, como el Centro Internacional de Métodos Numéricos en Ingeniería (CIMNE), MelComposites, Ginger, Plastimo, SoleAdvance, Reinforce 3D, Veneziani Yatchs, Barcelona Capital Nàutica, Ratsey & Lapthorn, Club Náutico de Sitges, HP, Naaix, Vetus, Grup la Moderna, Instituto de Náutica de Barcelona, Garmin, Ateneo de Fabricación de la Fábrica del Sol y Promogasa Regalos.

Recuperando la ruta histórica

La Micro Ruta de la Sal’ es una competición que desafía a equipos universitarios y de investigación a diseñar y construir veleros autónomos impulsados exclusivamente por energía renovable. La regata se inspira y recrea un hecho histórico sucedido en 1846 durante la Segunda Guerra Carlista: ante la carencia de sal en Barcelona por el bloqueo de las tropas carlistas, se convocó una regata para llevar sal desde Ibiza a Barcelona pagando el precio de la sal en función del orden de llegada.

Ahora, este viaje histórico se convierte en un banco de pruebas real para la innovación en navegación autónoma y transporte marítimo sostenible desafiando a equipos de escuelas de ingeniería naval a hacer un velero que sea capaz de realizar la ruta de la sal, de forma autónoma y sin ningún tipo de impacto ambiental en el medio marino. La competición cuenta con el apoyo del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible a través de la Dirección General de la Marina Mercante, así como del Colegio Oficial de Ingenieros Navales y el Port de Barcelona.

Cinco equipos para un gran reto

Un total de cinco equipos están trabajando intensamente para tener sus veleros listos para participar en la regata: aparte del equipo Raig FNB, también participa el equipo NavySails UPCT Sailing Team, de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Naval y Oceánica de la Universidad Politécnica de Cartagena; el equipo Vaucan, de la Escuela Técnica Superior de Náutica de la Universidad de Cantabria; el equipo UCA Micro Ruta de la Sal, de la Escuela de Ingeniería Naval y Oceánica de la Universidad de Cádiz; y el equipo MAM, el único equipo no universitario, formado por estudiantes de tres centros de Formación Profesional de Ibiza: el IES Sant Agustí, el CIFP Can Marines y el IES Isidor Macabich.

Fuente y Fotos:

Blanca Veciana

 

Author

Jose Ramón Louro